LA PRIMERA NOCHE DEL VERANO
Si te mudas a la espalda
de una pícara lechuza,
descubres en cuánto el calor
acalora.
Las cortinas, como las telas
que los cuerpos ennudan,
se desvisten de sopores
que en la carne se desbordan.
Sueñan erectos los jóvenes,
sueñan y se despiertan
con las manos ardentosas.
Sueñan húmedas las jóvenes,
sueñan y se desvelan
con las manos espumosas.
Pieles carnívoras de sexo,
animal instinto entre las luces
que apagan las estrellas.
Sueñan también los menos jóvenes
y las menos jóvenas.
Sueñan las tiernas parejas
y las que se dan la espalda.
Sueñan las rancias parejas
con carne magra y sangre nueva
-o se conforman con ternuras.
Efluvios pecaminosos,
tan sabrosos como el vino,
bañan la vía láctea de dientes
que se clavan en el agua.
Dedos gelatinosos, uñas de fiera,
ingles de néctares, piernas como ramas…
al viento.
Se susurra la pasión
a través de las vigas y los tabiques.
Se desgarran las gargantas
sobre las aceras y el asfalto.
Los gorriones no duermen,
los halcones acechan en cada arista
y el polen de las macetas borbotea.
Hienas los muelles que acechan al orgasmo,
coro de entrañas contenidas el orgasmo…
…La noche se secciona del día,
oliente de ronmiel y malvasía.
Reina el placer.
A pesar de que la realidad del mundo
es triste e indignante y sorda.
Reina el placer, por fortuna,
a veces;
y, tal vez,
el sexo hermoso
acabe con las guerras,
el hambre y la injusticia.
Copyright © IGNACIO DÍAZ DELMONTE. Todos los derechos reservados.
EL FARO DEL DOLOR
Imprimir Página (para imprimir solo una entrada, selecciónese el texto desde la fecha hasta el final del texto, pique imprimir aquí mismo y marque en el cuadro selección)
Blogalaxia literatura poesía articulos relatos cuentos ciencia




























0 comentarios (inserta aquí tu comentario):
Publicar un comentario en la entrada